Brillante Elvis Costello sobre las redes sociales

 

¿Qué piensa de esta locura en torno a las redes sociales que vivimos hoy día?

Han convertido el hecho de sentirse ofendido, esa indignación estúpida, en toda una industria. La gente que promueve el uso de opiáceos hasta convertirlos en una epidemia a nivel mundial tiene la misma mentalidad que los que desarrollaron estas plataformas. Son el mismo tipo de parásito, traicionan algo que podría ser bueno para la humanidad y lo transforman en algo perverso. Han creado la posibilidad de comunicar cualquier cosa que pienses con extraños, ignorando que los impulsos naturales de mucha gente son acosar, censurar, aprovecharse de las debilidades del otro y propagar información falsa. Y, de paso, ser ciego ante cualquier otra opinión, consideración o decencia. Es lo mismo que envenenar a la gente a propósito. No dudo que estas nuevas formas de comunicación tienen cosas positivas, lo que me da rabia es ver en lo que se convierten. Así que así seguimos. ¡Esto es el progreso!

Fuente: http://www.elmundo.es/metropoli/musica/2018/06/19/5b28b0f0ca4741510d8b45b9.html

 

Mi fe en el multiculturalismo / Why Does Our Side Keep Losing Elections? Orhan Pamuk

Mi fe en el multiculturalismo

Publicado en El Español, 26/12/2017

Pero también debemos preguntarnos cómo este viento intolerante ha arraigado en lugar de nuestra bienintencionada declaración de igualdad y humanismo. ¿Por qué nuestro bando sigue perdiendo elecciones?

Precisamente cuando trato de explorar las distintas perspectivas en conflicto mientras escribo, la imagen actual del multiculturalismo estadounidense, que propugna que los inmigrantes añadan sus experiencias singulares a una nueva cultura antes que abandonar su historia para ser asimilado, puede animar a la gente a luchar contra el autoritarismo pujante. Aprendiendo a entendernos mejor los unos a los otros nos quedaremos tranquilos en la certeza de que conocemos a nuestros vecinos, sin importarnos lo diferentes que puedan ser.

Para mí, la forma estadounidense de integrar a las minorías religiosas en una sociedad aún más amplia me parece mucho más efectiva que los métodos europeos. Los inmigrantes musulmanes en Estados Unidos parecen mucho más felices y más cómodos que los musulmanes en Francia. Creo que el multiculturalismo ha sido mucho mejor que la laïcité, el modelo secular francés, a la hora de salvaguardar la libertad religiosa. Las estudiantes de secundaria en Francia no tienen permitido llevar velo a clase, igual que las estudiantes universitarias en Turquía, como describo en mi libro Nieve.

40 años escribiendo novelas e intentando entender a gente distinta a mí me han enseñado lo mismo: a mantener la calma ante estas fuerzas históricas y contemporáneas de Oriente y Occidente. Los vientos intolerantes a los que nos enfrentamos hoy no son tan fuertes como para hacer desaparecer toda lógica. No olvidemos que Hillary Clinton consiguió 2,5 millones de votos más que Donald Trump; que en Gran Bretaña el concepto de Brexit ha acabado por teñirse de arrepentimiento; que, en Turquía, el autoritarismo de Erdogan ha sido respaldado en las elecciones de abril por un margen demasiado escaso como para cimentar su poder.

 

Why Does Our Side Keep Losing Elections?

The New York Times, 4/12/2017

As ever, we must resist authoritarian instincts that restrict our liberties, demonize anybody who appears to be different and — as is happening in Turkey — outlaw freedom of expression, judiciary independence and pluralism. We must stand unflinchingly in defense of our dearest values: women’s rights, freedom of thought, academic liberties.

By learning to understand one another more fully, we remain calm in the assurance that we know our neighbors, regardless of how different they may be.

Forty years spent writing novels and trying to understand people different from me have taught me the same thing: to remain calm in the face of these easterly and westerly, historic and contemporary forces.

Comprehending these forces requires us to recognize why other people might disagree with our most deeply held convictions. Doing so is not a cure-all for either newly born nationalist movements or generational enmity, but it can both keep us calm and help us to endure. In this endeavor, the novelist and the multiculturalist share a similar approach, one based on imagining and understanding the humanity of people who are not like us.

Education crisis? Yes. Revisit 1970.

Ours is an age of crisis […] The crisis in the classroom – the public school classroom, the college classroom, the national classroom created by the mass media and by the operation of the American political system- is both a reflection of and a contributor to the larger crisis of American society. It cannot be solved unless all who have a stake in the remaking of American education-teachers and students, school board members and taxpayers, public officials and civic leaders, newspaper and magazine editors and readers, tv directors and viewers, parents and children- are alerted to what is wrong and what needs to be done.

Charles E. Silberman, Crisis in the classroom. 1970.

img_20161013_173618

 

Let’s talk, Hawking says

 

Mankind’s greatest achievements have come about by talking, and its greatest failures by not talking. It doesn’t have to be like this. Our greatest hopes could become reality in the future. With the technology at our disposal, the possibilities are unbounded. All we need to do is make sure we keep talking.

Stephen Hawking